Clientes

Carlos Vendrell Castellá (1835) estableció en una tienda de la modesta villa de Sans su taller de relojería, cuyo prestigio atrajo pronto una clientela bastante numerosa que le inducía a ejecutar lo que para él representaba un ambicioso proyecto: el montaje de un comercio de relojes. Años mas tarde con la visión comercial de Don Carlos, abre un nuevo establecimiento que ya no llevaría el prestigioso nombre de su dueño; se llamaría “Unión Suiza de relojería". Este comercio situado en la calle Diagonal de Barcelona pasa a convertirse en un icono para toda Europa.